¿Qué es una superluna?

Una superluna es una luna llena que ocurre cerca del perigeo, el punto de la órbita donde la Luna pasa más cerca de la Tierra. Se ve algo más grande y más brillante que una luna llena en el extremo opuesto. El término no es astronómico y lo acuñó un astrólogo en 1979. En Moon Shine AI la tratamos como lo que es astrológicamente, una luna llena con la que se trabaja igual que con cualquier otra.

La palabra la inventó un astrólogo en 1979

El término superluna no viene de la astronomía. Lo acuñó en 1979 el astrólogo estadounidense Richard Nolle, que propuso llamar así a la luna nueva o llena que cayera cerca del perigeo. Durante casi treinta años la palabra circuló poco y casi solo en ambientes astrológicos. Recién en la década de 2010 los medios la adoptaron y la convirtieron en un evento de portada varias veces al año.

Los astrónomos usan otra expresión. Hablan de sicigia en perigeo, que suena horrible pero describe exactamente lo que pasa. Sicigia es la alineación del Sol, la Tierra y la Luna, y perigeo es el punto más cercano de la órbita. Cuando las dos condiciones coinciden aparece el fenómeno. No hay ningún misterio en el nombre técnico, solo dos palabras precisas puestas una al lado de la otra.

Conviene tener esto claro desde el principio, porque explica buena parte del ruido posterior. Un término creado fuera de la astronomía, adoptado por los medios y repetido sin definición fija termina significando cosas distintas para cada quien. Ni siquiera hay acuerdo sobre a qué distancia deja de contar como superluna. Cada portal usa su propio umbral. De ahí salen los titulares que anuncian tres superlunas seguidas y los que anuncian una sola en todo el año. No se contradicen. Están midiendo con reglas distintas.

Perigeo y apogeo, los dos extremos de la órbita

La órbita de la Luna no es un círculo perfecto. Es una elipse, así que la distancia cambia a lo largo del mes. En el perigeo la Luna queda a unos 356.500 kilómetros de nosotros. En el apogeo se aleja hasta unos 406.700 kilómetros. La diferencia entre ambos extremos ronda los 50.000 kilómetros. Ese vaivén se repite todos los meses, con superluna o sin ella.

Cuando la luna llena cae en el extremo cercano, se ve alrededor de un 14 por ciento más grande y un 30 por ciento más brillante que una luna llena ocurrida en el extremo lejano. Los dos números son reales y están bien medidos. Pero fíjate en la letra chica. Esa comparación enfrenta el máximo contra el mínimo, y las dos lunas nunca se pueden ver juntas en el cielo.

Por eso mucha gente mira una superluna y no nota nada especial. Sin una referencia al lado, un 14 por ciento de diámetro extra es difícil de percibir a simple vista. Hay además otro efecto que confunde el asunto. La Luna cerca del horizonte siempre parece enorme, sea superluna o no, y esa impresión es una ilusión perceptiva que nada tiene que ver con la distancia real. Es fácil de comprobar. Mide la Luna con el pulgar extendido en el horizonte y repítelo tres horas después con la Luna alta, y vas a ver que el pulgar la tapa igual.

Hay un detalle más que casi nunca se menciona. El perigeo no cae siempre a la misma distancia. Un mes la Luna se acerca un poco más y otro mes se queda algo más lejos. Por eso entre dos superlunas seguidas también hay diferencias reales, aunque nadie las note a ojo desnudo. Si quieres comprobar el efecto de verdad, saca una foto con el mismo lente y el mismo encuadre en dos lunas llenas separadas por medio año. Puestas una al lado de la otra, ahí sí se ve.

Lo que una superluna no hace

Aquí toca ser directo. La tesis original de Nolle asociaba estos momentos con un aumento del estrés geofísico, o sea con terremotos, erupciones y grandes tormentas. Esa hipótesis no está respaldada. Los sismólogos que la revisaron no encontraron una correlación que se sostenga entre las superlunas y los terremotos importantes. La marea que la Luna produce en la corteza terrestre es real, pero de una magnitud muy pequeña frente a las fuerzas que mueven una falla.

Con los nacimientos pasa algo parecido. La idea de que en luna llena nacen más bebés se repite mucho, incluso en hospitales, y los recuentos hechos sobre registros grandes no la confirman. Tampoco hay evidencia sólida de que la luna llena altere el sueño o el ánimo de manera general. Circulan estudios en las dos direcciones y ninguno cierra el tema.

Esto no invalida la astrología, invalida una afirmación concreta sobre el mundo físico. Son dos planos distintos. Leer una luna llena sobre el eje de casas de una carta natal es un ejercicio simbólico con reglas propias. Prometer un terremoto es una afirmación empírica que se puede comprobar y que no se comprobó. Mezclar los dos planos es lo que le hace daño a la conversación. La astrología no gana nada apoyándose en una afirmación física que falla. Le va mucho mejor cuando se queda en el terreno donde de verdad tiene algo que decir.

Sí hay un grano de verdad que conviene rescatar, porque explica de dónde salió la exageración. Las mareas del océano crecen un poco cuando la luna llena coincide con el perigeo. Los mareógrafos registran unos centímetros extra sobre la pleamar habitual. En costas muy planas eso a veces significa agua en calles bajas, sobre todo si además sopla viento. Es un efecto medible y modesto. El salto que hace mucha gente es tomar ese dato chico y estirarlo hasta el terremoto. Ahí la cadena se corta.

Qué queda cuando se le saca la exageración

Queda bastante, en realidad. Astrológicamente una superluna es una luna llena y se lee como tal. Sol y Luna en oposición de 180 grados, dos casas de tu carta activadas a la vez, un punto de culminación en el ciclo que empezó con la luna nueva anterior. El perigeo no cambia la geometría zodiacal ni un grado. Nada de lo que sirve para leerla se modifica.

Algunos astrólogos le dan un poco más de peso por la cercanía, con el argumento de que lo que está más cerca se siente más. Es una postura razonable como preferencia personal, siempre que se presente así y no como un dato. Otros no hacen ninguna distinción. Las dos posiciones conviven sin problema porque ninguna de las dos se puede demostrar.

Ahí aparece una diferencia clara entre la lectura clásica y la moderna. La astrología tradicional nunca trabajó con la distancia de la Luna. Sus herramientas eran el signo, el grado, la casa y el aspecto, todo medido sobre el círculo del zodíaco. Un astrólogo del siglo diecisiete habría leído esta luna llena sin enterarse del perigeo. La idea de que estar más cerca vuelve la lunación más intensa entró por la puerta de los medios y es reciente. No es ilegítima, pero es un agregado y no una regla heredada.

Y queda lo mejor, que es mirarla. Una luna llena cerca del perigeo saliendo por el horizonte es un espectáculo que no cuesta nada y que se repite unas cuantas veces al año. La lección de lunaciones de la Escuela de Astrología te da el mapa del ciclo completo para saber en qué punto estás parado. El resto es salir a la calle y levantar la cabeza. Sale gratis. Y funciona igual de bien tengas o no tengas la carta a mano.

Luna

Si quieres saber sobre qué eje de casas cae la próxima luna llena en tu carta, con perigeo o sin él, pregúntale a Luna en Moon Shine AI.

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¿Cuánto más grande se ve una superluna?

Alrededor de un 14 por ciento más grande y un 30 por ciento más brillante que una luna llena ocurrida en el apogeo. Como esas dos lunas nunca se ven juntas, a simple vista la diferencia suele pasar desapercibida.

¿Las superlunas provocan terremotos?

No hay respaldo para esa idea. La tesis original de estrés geofísico se propuso en 1979 y los estudios sísmicos posteriores no encontraron una correlación que se sostenga. El efecto de marea sobre la corteza es real, pero minúsculo frente a las fuerzas que mueven una falla.

¿Superluna es un término astronómico?

No. Lo acuñó el astrólogo Richard Nolle en 1979 y los medios lo popularizaron décadas después. Los astrónomos hablan de sicigia en perigeo, y ni siquiera existe un umbral de distancia acordado para decidir cuándo una luna llena cuenta como superluna.

El contenido de esta página es interpretación astrológica e información general; no sustituye el consejo médico, legal o financiero. Consulta a un profesional calificado antes de tomar decisiones importantes.